Fallo del concurso de san Valentín
Ya tenemos ganadora y finalistas. Enhorabuena a todos y gracias por participar. Pronto os enviaremos un Diploma virtual. Los ganadores tendrán su premio.
Primer Premio: El Despertar de Paula Salmerón de 2ºESO-E
Finalistas: La mirada inocente de Miguel Marco de 2ºESO-F
Los mejores lunes fueron contigo de Rosana Bautista de 2º ESO-H
San Valentín 2012 ¿en mayo?
Diario de un des-enamorado
Autor: des-enamorado
Martes, 14 de Febrero de 2012
Hoy Cupido me ha disparado una de sus flechas más gélidas y dolorosas. Hoy todo por lo que he luchado en esta amarga vida carece de sentido. Una dolorosa y pesada brisa sopla con fuerza alrededor de mi vulnerable corazón. La Venus que hasta ahora era mía, hoy se ha evaporado. Lo único que me queda de ella es una nota en la que explica el desamor que siente hacia mí.
Éramos tan felices, habíamos vivido tantas cosas juntos, la había amado tanto…. Ahora, todos esos recuerdos no eran más que puñales que conseguían congelar mi sangre hasta el punto que dejarme sin respiración.
Mi cama, hoy, se encontraba vacía, mi ducha era un pequeño lago de lágrimas y mi vida, mi vida se la había llevado ella con esos andares tan elegantes y esa sonrisa tan cautivadora.
No siempre hay un final feliz
Autor: Zipi y Zape
Apenas tenía siete años cuando me comprometieron con la princesa del sur, Magdalena. Era un matrimonio de conveniencia.
Yo, Daniel II príncipe del norte, hoy cumplo dieciséis años y lo único que deseo por mi cumpleaños es a la bella Aurora, mi mejor amiga y mi gran amor. Es rubia con magníficos rizos de oro, ojos azules como el cielo, delgada y menuda.
Estamos enamorados y nos queremos casar, le he plantado cara a mi padre y le he pedido su autorización para casarme con Aurora. Mi padre no lo ha aceptado.
Nosotros sólo queríamos vivir juntos y en paz. Así que nos escapamos.
Mis padres mandaron a todo su ejército a buscarnos , en pocos días nos encontraron.
Yo únicamente volví al castillo, sin embrago Aurora quedó encerrada en las mazmorras.
El 25 de Mayo de 1811 me casé, no con Aurora sino con Magdalena, mi prometida.
Pensaba que todavía no …
Autor: Stardust
Pensaba que todavía no había llegado al extremo de no poder vivir sin ella. Pero he llegado. No lo puedo soportar más. Ella fue la que me dejó por otro, pero yo sigo echándome la culpa a mi mismo. Y no se por qué. Y eso me preocupa.
Hace unos días conocí a una chica espectacular. Simpática, amable y guapísima. Se llamaba Estrella y brillaba con tanta fuerza como si de verdad lo fuera. Una noche, sentados en un banco, la abracé con delicadeza y en unos segundos nuestros labios estaban juntos. Fue un momento mágico. Había conseguido olvidarla. Pero pareció que eso no le gustó. Su imagen apareció en mi cabeza y suspiré:
-Nadia…
Estrella se apartó al momento de mí. Sus ojos se llenaban de lágrimas. Se levantó del banco, se dio la vuelta y se fue. Está claro, nunca conseguiré olvidar a Nadia.
El plebeyo y la princesa
Autor: Dulce
Erase no hace mucho tiempo una princesa muy bella, con largos cabellos, unos ojos azules hermosos y un cuerpo precioso. Cada vez que la veía un hombre se quedaba parado del asombro. Y no le pasó menos a nuestro plebeyo Marcos. La deseaba como cualquier otro nombre.
Pero cuanto más la quería, ella de nombre Afrodita, más le rechazaba.
Hizo todo lo que se imaginaba, le llevó 12 rosas rojas por cada hora que la había amado, le tiró piedras por la noche, y le leyó la poesía que le había escrito. Le siguió a todas partes y le sorprendió en el desayuno con unos mariachis y declarándole su amor, más no lo consiguió.
Cuanto más lo intentaba más le rechazaba. Un día estuvo a punto de tirar la toalla y rendirse, pero un amigo le dijo que si la quería que lo siguiera intentando.
Los mejores lunes fueron contigo
Autor: Turku
Aquella tarde llegué fascinada a casa. La historia que me contó aquel día fue la mejor. Contaba las esperanzas de un pequeño soldado palestino.
Los lunes eran los días más especiales de la semana para mí. Tenía la oportunidad de escuchar las magníficas historias que Ángel me contaba.
Mis amigas me decían que estaba enamorada de aquel hábil narrador, pero yo sabía que él era únicamente el título. Mi fascinación se encontraba en el personaje omitido pero fundamental en sus relatos: su padre. Alberto Capa era reportero de guerra y el hombre al que más he podido admirar. Su carreara profesional, su vida y sus aventuras me acompañaban todas las noches mientras yo acompañaba a Ángel en sus sueños…
Un día recibí una trágica noticia. Poco después Ángel y su madre se mudaron a Turku para empezar una vida nueva, dejando totalmente vacía la mía.


























