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Microrrelatos Halloween 2017

26 noviembre, 2017
  • La fruta de la perdición de  Himura Paris

 

Ágape, Airlia y Ariadne. Esos eran los nombres poseídos en su día por tres hermosas jóvenes albinas unidas por un lado de fraternidad.
28 de diciembre, las hermanas perecen.
No fue más que en una corriente cocina. Suelo marrón, paredes azuladas, armarios, cajones, mesas de madera… Lo típico; Aunque algo destacable podría ser la blancura que podías hallar en todo el mobiliario.
Cierto, “podría” puesto que ya no. Ahora la habitación se encuentra teñida por un rojo intenso carmesí, dos cadáveres en el suelo, las vajillas de delicada porcelana hechas pedazos.
Por último, yo; Eros, su amiga, portando un cuchillo que derramaba la sangre derramada hace unos minutos.
Manzanas, en el centro de la mesa. Decido tomar una aceptando mi carga eterna transformándome así en demonio y recordando las últimas palabras de Ágape, “Te perdono, Eros” ¿Por qué no cesan mis lágrimas?
A partir de ahí, una nueva leyenda creé.

  •  El Misterio   (No envía seudónimo)

Y sí, ahí estaba, como si nada, sentado en la silla, frente al frigo no paraba de mirarlo, y yo pensaba, le daba vueltas… no sabía lo que pasaba, ni él tampoco.

  • La mujer de blanco de   Mr.H.Quinn

Me adentro en la cocina, huele a huevos podridos y a sangre. Las paredes tienen un color hueco, casi imperceptible. Los muebles están podridos y tan juntos, que no llego a ver el final de cada uno. Una extraña voz, como un susurro me dice al oído: “Vete, aquí no se te ha perdido nada” Después, un silencio se adueña de la cocina hasta que, sin querer derramo un vaso de agua. “Mierda “Exclamo, abro el grifo para limpiar ese estropicio y al momento, me arrepiento. Sangre sale en vez de agua, la sangre se desborda y llega al suelo. Cada vez me siento más débil, noto que esa sangre del grifo sale de dentro de mis venas, intento cerrar el grifo pero me siento tan débil que me caigo al suelo. Antes de morir, veo a una mujer vestida de blanco que me dice: “Te lo advertí, en esta cocina no se te ha perdido nada”

  • Y luego otro de Nebur

Un niño caminaba por su cocina por la noche, y en el suelo había una huella, y luego otra, después una sombra, y luego otra, al final del todo, un cadáver, y luego otro, y detrás de él, un asesino, y luego otro.

  • No los cierres de (No tiene seudónimo)

No era real, no podía serlo. No lo veía, pero podía sentirlo. Quería algo de mí, aquello era insaciable. Estaba cerca. Cerré los ojos, no quería mirar.

  • ¿Por qué me eligieron a mí? de Pastelito de fresa

Se me coló el balón en esa casa a la que nadie quiere entrar. Estaba a salvo porque unas voces me dijeron que si mataba a mis amigos todo iría bien.

  • Querido gato de A.S.

Jaime, asustado, bajó a la cocina donde vio a su gato, pensó que los ruidos procedían de éste, su pensamiento cambió cuando vio la sangre en el suelo junto a uno platos y tazas rotas, aterrado, cogió un cuchillo y dio una vuelta por la casa para descubrir si había algo o alguien . Iba de habitación en habitación mirando cada detalle pero no encontró nada ni a nadie, finalmente volvió a la cocina y vio a su gato muerto.

  • Última cena de navidad de Correcaminos

Era el día de navidad y estábamos preparados para cenar. Nos íbamos a sentar en la mesa cuando mi padre se ausentó. Estaba tardando mucho y fui a buscarle. Cuando encontré la habitación en la que se hallaba no había nada, simplemente dos luces muy brillantes al fondo de la habitación. Las luces se iban acercando cada vez mas rápido y haciéndose mas grandes y de repente …

  • La gincana de Ekko

Le miro a la cara y le comento qué tal el día. Le digo mientras afilo mi cuchillo que a los policías se les dan bien las gincanas, que ya han encontrado la otra pierna según dicen las noticias. Dejo la cabeza sobre la mesa mientras le aviso que cortaré un poco de jamón para celebrarlo. Mientras lo hago, miro de reojo a la cara inexpresiva y pálida, y le espeto que deje de quejarse, que mañana iríamos a esconder el otro brazo.

  • El llanto de Ekko

¿Qué hora era? Ese ruido me está matando. Me está volviendo loco. Me levanto y voy hacia la cocina. Cojo un cuchillo. Por fin silencio. Dejo el cubierto manchado sobre la mesa y envuelvo el pequeño cuerpo inerte en una bolsa.

  • Una horrible pesadilla (No tiene seudónimo)

Una noche como cualquier otra, con luna llena y aire un poco cargado, me parecía estar profundamente dormido, cuando de repente, sentí que una sombra se inclinaba hacia mi cuerpo. Me sobresalté, registrando cualquier pista de lo sucedido, hasta que oí una espeluznante voz susurrando desde la lúgubre cocina al fondo del pasillo mientras se abría ligeramente la puerta con un rechinante ruido.
(No sé si fue por la lasitud que tenía por haberme desvelado, pero me dirigí allí sin pensarlo.)
Entré en aquella oscura cocina y me detuve en seco al percibir la fría aura que poseía aquel lugar… fui hacia la puerta para huir de aquella extraña sensación… Vi entonces sombras galopando alrededor de la cocina pasando debajo de aquella mesa de mármol situada frente a la puerta. Quise salir corriendo, pero la puerta se cerró y no se abría.
Caí al suelo por el miedo, y poco a poco iba viendo cómo aquellas horribles sombras se acercaban lentamente atrapándome por las extremidades, hiriéndome…
Sonó el despertador y vi que estaba tumbado en la cama, pensé que todo había sido una horrible pesadilla. Pero al levantarme, contemple con terror arañazos en ambas extremidades, y una risa diabólica que provenía de aquel armario medio abierto…

 

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